UN OPORTUNISMO SIN LÍMITES

Download PDF

En nuestro país domina la escena política y mediática una total falta de escrúpulos a la hora de utilizar dramas y tragedias en busca de una renta personal, partidaria y/o empresarial.

Así como los comunistas y la prensa antiperonista, en junio de 1955, usaron la desaparición del Dr. Juan Ingalinella para, a través del desprestigio de la policía de Rosario (Santa Fe), generar más temor en la población al gobierno peronista, cuando ya se anunciaba a gritos el golpe sedicioso que culminaría con la renuncia de Perón y su posterior exilio, otros casos similares se han repetido en el tiempo.

Los más recientes han sido:

El del artesano pro-mapuche Santiago Maldonado, cuyos familiares – acicateados por las organizaciones subversivas que subyacen bajo la fachada de los derechos humanos y agrupaciones ad hoc – continúan endilgando a la Gendarmería Nacional la muerte joven tatuador; y todo el arco político no oficialista usó la presunta desaparición del mismo como caballito de batalla para la repugnante campaña electoral de Octubre pasado;

La desaparición del submarino A.R.A. San Juan, para narcotizar a la ciudadanía con el drama/tragedia naval que es usado tanto por el oficialismo (para acribillar a las conducciones K del ministerio de Defensa y jefaturas de la Armada Nacional), como por el anti oficialismo, para sumar un nuevo mojón de abominación hacia el gobierno de Macri y sus legos ministros del área, y también por la prensa para mejorar su renta;

La muerte del joven mapuche Rafael Nahuel, en cercanías del Lago Mascardi (provincia de Rio Negro), durante un confuso episodio de un hipotético enfrentamiento entre elementos de la Prefectura Naval y presuntos miembros de la R.A.M. (Resistencia Ancestral Mapuche) i.e. la minúscula banda de sediciosos que están intentando el retorno de la Argentina a la guerra civil de los sesentas y setentas.

Respecto al caso de Maldonado, no solamente se removió al primer juez de la causa por dudosas razones, sino que además – una vez aparecido el cadáver en aguas del río Chubut – se autorizó la concurrencia de los peritos de parte a la autopsia para confirmar las causas del deceso.

Pese a haberse comprobado la inexistencia de lesión alguna que demostrara que este muchacho hubiese fenecido como producto de algún ataque, los familiares y las organizaciones de siempre, sostienen que la Gendarmería es – cuanto menos – culpable por la persecución que hipotéticamente finalizara con la muerte del joven por sumersión en el río referido.

A todo esto, la abogada de la familia – al igual que todos los leguleyos que patrocinan a los ex funcionarios encausados -, quiere tener su momento de fama y con ello lograr una mejor renta potencial como profesional.

Es bueno poner en evidencia de cómo se puede hacer demagogia de la más baja estofa, como la del Intendente de la ciudad de Resistencia – Chaco -, Jorge Milton Kapitanich, que paradójicamente le puso el nombre del fallecido tatuador a un natatorio municipal, sabiendo que la víctima no sabía nadar.

La hez kirchnerista y bolchevique saturaron el éter de la mano de la prensa amarillista y mercenaria de todo estipendio haciendo un tifón en una bañadera.

Finalizada la elección, con el resultado puesto, la preocupación extrema por la cuestión de marras se fue licuando, salvo en aquellos que esperan algún  resarcimiento económico como los que se otorgaron a los pobres desaparecidos/aparecidos durante la última dictadura cívico-militar.   

También hubo una muy poco feliz analogía espetada por la ex esposa del fiscal Alberto Nisman en cuanto al uso político y mediático de sendos infaustos acontecimientos, lo que dio pie a los permanentes hozadores de porquera para endilgarle al gobierno la desaparición forzada del artesano y su encubrimiento.

Cada vez que hay un muerto lo exprimen cada uno en su abrevadero para darle a beber a la prole de mamones dientes de leche – al decir de Arturo Jauretche -, que esperan ver sangre para alimentar su fanatismo adolescente e irracional.

La frutilla del postre ha sido la recepción de los familiares de Maldonado por parte de Bergoglio en el Vaticano, una agitación más en las aguas turbias de la política nacional, no por el acto de consolación sino por lo extemporáneo del mismo.   

La cuestión del A.R.A. San Juan, es otro hecho pero de muy extrema gravedad, no sólo por la presunta muerte de los cuarenta y cuatro tripulantes, más allá de su condición de miembros de la Armada Argentina; sino por la misteriosa actitud adoptada por el gobierno y los mandos de nuestra Marina de Guerra, cuyos protocolos en esta ocasión no se han compadecido con la urgencia de la búsqueda y rescate de los marinos en riesgo de vida.

Similar accionar se vio en el gobierno y mandos de la armada rusa cuando se produjo el accidente del submarino nuclear Kursk en el Mar de Barents el 12 de agosto de 2000, que luego de sendas explosiones se hundiera a más de cien metros de profundidad con 118 tripulantes a bordo, los cuales fueron prácticamente abandonados a su infame suerte para no delatar la misión militar que desempeñaba el nao en ese lugar.

El belitre Agustín Rossi pretende deslindar responsabilidades propias y las de su antecesora, la tramoyista Nilda Garré, ambos legos e ineptos para desempeñarse como ministros de Defensa.

La función decorativa del abogado Oscar Aguad como Ministro del área, al igual que la de su predecesor, el Ing. Agrónomo Julio Martínez, no los exime de responsabilidad alguna, mucho menos de su negligencia o impericia en esta cuestión. Es más honesto no aceptar un cargo para el cual no se está capacitado que alegar desconocimiento con la tragedia consumada.

O lo que es peor aún, ver y escuchar, al abogado Aguad, en la noche del 4 de diciembre pasado como invitado al programa de TV – en el canal del muñequito acarminado que conduce el dúctil plumífero Morales Solá -, realizando algunas apreciaciones respecto a la cuestión que realmente hacían sentir vergüenza ajena. Precisamente su discurso puso en superficie su trillado oficio de politicastro guitarrero conjuntamente con su total ignorancia e ineptitud para conducir uno de los cuatro Ministerios más sensibles de nuestro país.

Lo grave es la obstinación del presidente Macri en mantener en esas carteras a personas que no tienen la menor preparación profesional, ni siquiera alguna idoneidad, para gestionar semejantes funciones.

Esta es otra empanada que se introduce en la boca abierta del anti-oficialismo para saciar la sed de venganza de los derrotados de 2015.

Lo sucedido en el Lago Mascardi (Río Negro) es otro problema de difícil solución, porque es la continuidad del caso Maldonado, – con otros actores – pero con un muerto en primer plano, el joven Rafael Nahuel.

Para entender esta situación, de la cual hablan con un desconocimiento supino los funcionarios del gobierno nacional y los gacetilleros de medios capitalinos, hay que analizar con buen criterio los antecedentes del desarrollo de la cuestión ‘mapuche’ que vienen ocurriendo en Chile y Argentina desde hace más de dos décadas.

Este grupúsculo subversivo autodenominado R.A.M., acogido por el desconocimiento de sus verdaderas intenciones dentro de las comunidades mapuches de las provincias del Neuquén, Rio Negro y norte de Chubut, no sólo opera con el encubrimiento de las mismas revestido de cierta ingenuidad, sino que además está protegido por organismos internacionales como las Naciones Unidas a través de la CEPAL y la ACNUDH, organismos capaces de auspiciar la coexistencia de un Estado paralelo irregular e ilegal dentro de países miembros de la ONU como Argentina y Chile.

Y si estos países aplican el derecho interno, se ven sistemáticamente atacados por estos organismos y otros como Amnesty International, Human Rights y demás engendros similares que operan al servicio de las potencias dominantes del orbe.

La OEA también es el otro organismo supranacional que omite hacerse cargo de cuestiones que intrínsecamente le competen, como lo son estos focos de insurgencia en la región, pero que al igual que los mencionados más arriba, emite juicios temerarios como la nota sobre la detención de Milagro Sala y otros tantos casos; inmiscuyéndose en la política interna de Estados soberanos.

Sin lugar a dudas que la muerte de Rafael Nahuel debe ser investigada hasta las últimas consecuencias, pero todo depende de la justicia con minúsculas que tenemos en nuestro país, politizada, fracturada y sin venda.

Que los ciudadanos hayan votado en 2015 un cambio de conducción nacional, no significa que se le haya otorgado a la coalición gobernante un cheque en blanco para hacer lo mismo que sus predecesores; aquellos urdieron todo tipo de artilugios para poner en los tribunales a la mayor cantidad de militares y civiles bajo la presunción de haber cometido delitos de lesa humanidad, mientras vaciaban las arcas del Estado; el actual gobierno adopta similar actitud con el funcionariado K y sus adláteres con el caballito de batalla de la corrupción, mientras los timberos financieros hacen su otoño.

Y de la generación de trabajo genuino, de revitalizar las economías regionales ofreciendo mejoramientos o nuevas opciones en sus matrices productivas para morigerar la migración interna por falta de oportunidades, etc., no se concreta una acción creíble.  

El gobierno sigue siendo un ente recaudador compulsivo para intentar sanear las cuentas que no le cierran y aguantar la embestida del empresariado avaricioso y el sindicalismo antropófago.

No hay más que ver las tapas de los pasquines en boga para demostrar qué sucede en las grandes ciudades que continúan su anestesiada existencia opinando al compás que le inducen medios e hipotéticos encuestadores, todo adornado por las ‘autorizadas sentencias’ de los economistas de siempre que no saben más que batir el agua de los retretes, mientras que sin darnos casi cuenta, estamos volviendo a la época de la timba financiera que impusiera don Martínez de Hoz hace cuatro décadas y que tan bien llevara adelante el alfonsí-menemismo.

Para qué invertir en producción si con menor riesgo se ganan fortunas con las Lebacs, los plazos fijos, las operaciones bursátiles y demás bicicletas financieras propias de países desarrollados no de emergentes pre-capitalistas como el nuestro, que una y otra vez seguimos siendo entrampados por la voracidad corporativa de turno.

«En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario.» George Orwell – 1903-1950

 

 

Esta entrada fue publicada en Política. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *