Y SI SE PONEN A GOBERNAR…

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Estas elecciones de medio término se han convertido en una verdadera competencia entre adolescentes que ya resulta a todas luces una falta de respeto a la ciudadanía de todo el país.
Parece un concurso de baile, donde los ganadores en la primera selección (PASO) llegan a la ronda final y estallan hormonalmente para dedicarse a preparar su mejor versión ante un jurado de 40 millones de personas que de lo que menos quieren hablar es de milongas.

Desde hace más de seis meses el funcionariado oficialista y el oposicionismo parasitario anidado en la manzana del oprobio, han abandonado sus misiones – si es que alguna vez las han tomado con seriedad – y dilapidan el precioso tiempo de vida de los argentinos comparando atuendos pero no concretando acciones.
Da escozor observar a los ministros del poder ejecutivo recorrer los medios de la prensa amarillista y mercenaria de todo estipendio, reproduciendo los mismos eslóganes cual si tuviesen un chip inserto en un menguado cerebro.
Sin dudas que sus contrincantes no le van en zaga y también han cargado sus CD de campaña electoral con toda la monserga que utilizaron a lo largo del año 2015, porque convengamos que a la triste e incompetente C.F.K., al judas tigrense y su partenaire Margarita MP4, al trio Gaby, Fofó y Miliky de la calle Azopardo 802, al dúo Fresco y Batata de las C.T.A., y a Del Caño (bomba molotov de agua mineral) y demás bailarines clásicos, no se les cae un proyecto positivo y coherente, además de cortarse asiduamente las uñas para no lastimarse la guata mientras trabajan de opositores funcionales.
Con un poder judicial acoquinado, producto de tantos pactos espurios por fuera de los carriles legales desde época inmemorial.
Breve historia:
No olvidemos que la puesta en marcha de la Corte Suprema de Justicia de la Nación tuvo lugar diez años después de haberse sancionado la Constitución Nacional de 1853; y desde entonces, siempre hubo dudas acerca de la integridad de sus miembros.
La ley fundamental decía en su Art. 91: “El Poder Judicial de la Confederación será ejercido por una Corte Suprema de Justicia compuesta de nueve jueces y dos fiscales, y residirá en la Capital (en ese entonces la Ciudad de Paraná – Entre Ríos), y por los demás tribunales inferiores que el Congreso estableciere en  el territorio de la Confederación”.
Casualmente, la Ley Nº 27 de Organización de la Justicia Nacional, sancionada el 13/10/1862, modificó lo establecido en 1853, debido a que la convención constituyente reunida en Santa Fe en 1860, – año en que se incorporó la provincia de Buenos Aires y sus caprichos mitristas a la Confederación -, dispuso no determinar un número de miembros específico, con lo cual empezaron las violaciones a nuestra Carta Magna. Esta Ley determinó la reducción a cinco (5) Ministros y un Procurador General. 
Recordemos que en 1862 se desempeñaba como Presidente provisional el Gral. Bartolomé Mitre, por renuncia – el año anterior – del incompetente Dr. Santiago Derqui.
El máximo tribunal quedó constituido por cinco Ministros y un Procurador General – los conocidos y probados antirrosistas y políticos aliados del oficialismo – Dres. Francisco de las Carreras; Salvador María del Carril (rivadaviano y unitario); Francisco Delgado (Senador por Mendoza); José Barros Pazos; José Benjamín Gorostiaga (político auspiciado por el caudillo santiagueño Manuel Taboada – convencional constituyente por Santiago del Estero en 1852 – y Ministro de Hacienda – 1868/70 – en la presidencia de Sarmiento; retornando luego a la C.S.J.N. como Presidente 1877/87 designado por Nicolás Avellaneda) y Francisco Pico (ex ministro de RR.EE. de S. Derqui)
Como se puede apreciar, los inicios del poder judicial no difieren demasiado de lo que ha sucedido hasta nuestros días; la política partidaria oficial y el peso de los políticos en boga dejaron lastrar su impronta en el dorso de uno de los platillos de la balanza de la Justicia.
Mitre venía de ganar en el escritorio (Pacto de San José de Flores) una batalla crucial para las aspiraciones hegemónicas de la provincia de Buenos Aires sobre el resto del país, mucho más inequitativas y abusivas que las que presuntamente ejecutara Rosas entre 1835 y 1852.
Volviendo a la actualidad, al mamarracho de las PASO, con una erogación que traducida en viviendas sociales equivale a construir 2500 casas; se agregó la ‘casual’ pero muy efectiva hipotética desaparición de un tal Maldonado, personajillo que de la noche a la mañana pasó del anonimato a la fama de mártir de la reivindicación territorial ‘mapuche’ en nuestra Patagonia.
Esto rebalsó el vaso de un Ministerio de Seguridad inocuo, que no accidentalmente se halla a cargo de una Sra. a la que, dada su experiencia en el rubro, cualquier colectivo la deja bien, y se florea por dependencias gubernamentales y legislativas, junto al impresentable Ministro de Justicia, el Dr. garabato, dando pretendidas explicaciones sobre la supuesta desaparición forzada denunciada por los adocenados de siempre, lo que lleva a una fiscal y a un juez federal a iniciar una causa – sólo basada en hipotéticos testimonios – muy propia de los derecho-humanistas auspiciados por el kirchnerato a partir de la derogación de las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final, por parte de la C.S.J.N. adicta.
En el mientras tanto, el Congreso, que tiene “atención dispersa”, elucubra consignas de campaña, y la prensa mercenaria desarrolla su pasión antropofágica con el oficialismo.
Observando detenidamente el entorno presidencial de aquellos que gobiernan los países considerados centrales en el orbe, puedo apreciar que si no todos, la mayoría de sus gobernantes se ha rodeado de conocedores y expertos en las áreas más sensibles a administrar, a saber: Defensa Nacional, Seguridad Interior, Energía y Comunicaciones. Por supuesto, partiendo de la base de que cuentan con un poder judicial equilibrado y apegado a las leyes.
Decía Nicolás Maquiavelo, un príncipe prudente debe (…) [elegir] en su Estado, hombres sabios, y sólo a ellos debe dar libre arbitrio para que le digan la verdad, y sobre aquellas cosas que él pregunta y no sobre otras; pero debe preguntarles sobre todas las cosas, escuchar sus opiniones y después deliberar por sí mismo y actuar a su manera; y con estos consejos, y con cada uno de ellos, portarse de manera que cada uno conozca que, cuanto más libremente se hable, tanto más se le agradará; fuera de ellos no debe escuchar a nadie, hacer en seguida lo que ha resuelto, y ser obstinado en sus determinaciones. Quien haga lo contrario, o se dejará llevar por los aduladores, o variará frecuentemente a causa de la diversidad de pareceres; de aquí resulta que harán muy poco aprecio de él”. (1)
La experiencia recogida por el pensador florentino en sus profundos estudios precursores de la actual sociología política, cuyo mayor exponente en los últimos siglos ha sido Max Weber, es de capital importancia para entender que el papel de los asesores o ministros es trascendental para el manejo adecuado de la cosa pública.
Cuando Maquiavelo dice ‘sabios’ está haciendo una clara referencia a las probadas capacidades y habilidades de aquellos que deben coadyuvar a la tarea presidencial con la comisión de la menor cantidad de errores posibles, evitando deteriorar la imagen del Primer Mandatario y exponerlo a la “damnatio ad bestias”, dejándolo a merced de los medios de prensa prejuzgadora y punidora.
La mejor manera de preservar la integridad de un Presidente, no es formando un skjaldborg de asesores legos y pacatos, sino rodearlo de lo mejor en cada área para darle consejos realmente útiles, posibles y ejecutables con alto porcentaje de certidumbre en los resultados.
En nuestro país sucede que tenemos un montón de ministros (asesores) que ni de oído pueden interpretar la melodía y en su ignorancia creen que convirtiéndose en constantes adulones y leales alcahuetes suplen su desconocimiento supino sobre el área que deben manejar.
Esta es la típica consecuencia de premiar con cargos de alta sensibilidad política, donde se deciden cuestiones relacionadas con el manejo estratégico de la soberanía nacional, – i.e. la porción de «soberanía» que el poder supranacional nos concede manejar por estos tiempos – a los eventuales aliados después de ganar una elección  presidencial.
Resulta tragicómico ver la exposición vergonzosa de estos asesores en los medios, pretendiendo explicar las bondades de un proyecto de gobierno que ni siquiera conocen o que realmente no existe, tratándose todo de pura improvisación y de un ensayado discurso cuasi metodista, que son sometidos al desdén por gacetilleros tramoyistas y trufadores, que merced al autobombo se consideran críticos expertos en todas las materias.
En materia de comunicación gubernamental, lo que abunda daña y mucho, por ello este tema debería ser manejado por una o dos personas de sólida formación intelectual y de un excelso discurso comunicacional, cuyas expresiones dejen mínimas y desechables dudas a los interesados interlocutores.
Los ministros deben subirse al transporte más ágil y recorrer el país en toda su geografía en lugar de dejarse orientar por los mensajes tendenciosos, por parte de organizaciones no gubernamentales que financiadas vaya a saber por quién/es, insidian más de lo que informan.
En este collage disfuncional dentro de un marco de casi 3 millones de kms2 no hay tiempo para darles de changüí a los gobernantes, legisladores y justicieros, para que sigan inmersos en campañas vergonzantes y onerosas, donde parece que los inmorales nos han igualado y u$an los medio$ para excretar sus mensajes cargados de heces mas no de una mínima autocrítica. Es tal la soberbia y el egotismo de oficialistas y opositores que la sociedad no termina de entender si se trata de una simple riña de gallos o una competencia de hedonistas y codiciosos.
Y SI SE PONEN A GOBERNAR…
    
(1) “El Príncipe” – (Cap. XXIII – De qué modo se debe huir de los aduladores”) Nicolás Maquiavelo – 1469-1527
“El político debe tener: amor apasionado por su causa; ética de su responsabilidad; mesura en sus actuaciones” Max Weber – 1864-1920
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