MALESTAR SOCIAL

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Hay serios indicios de que nuestra sociedad está enferma, y mucha evidencia de que, detrás de esta enfermedad, hay alquimistas y profetas que no hallan mejor manera de lucrar que soliviantándola.
A no dudar que la hipocondría de quienes cohabitan en las grandes urbes distribuidas en nuestro territorio nacional, contribuye sustancialmente ante el estímulo que ejercen los formadores de opinión desde el ombligo argentino.

Como suele suceder con aquellos enfermos que no quieren, no saben o no pueden reconocer el propio estado patológico, mientras nuestra sociedad no admita esta cuestión, difícilmente pueda iniciar alguna terapia que la mejore y la saque de esta mórbida situación.
Sin dudas que no hay perdedor más vengativo que aquel que no está en condiciones sicológicas de reconocer una derrota; y esto es válido en todo tipo de contiendas y en todas las actividades humanas. Se compite para ganar y acceder al trofeo que se ha puesto como premio para el vencedor en la lid; desde jugar a las bolitas hasta pelear una guerra. Aún aquellos que en más de una oportunidad simulan salir derrotados en una lucha, han obtenido su victoria asegurando su pitanza.  De lockout patronales y connivencias sindicales hay sobrados ejemplos en nuestra historia reciente.
Pero para que toda esta maquinaria nociva funcione adecuadamente, hace falta la logística imprescindible representada por los medios masivos de comunicación.
Como vengo afirmando desde el mes de septiembre del año 2013, Massa es el candidato en construcción desde el kirchnerismo y, a través de los pasquines dominantes, lo están extendiendo al mismo núcleo del justicialismo «no kirchnerista» y otras excretas politiqueras. La reacción contra el gobierno nacional y los gobiernos provinciales y municipales afines al primero, por parte de los acólitos del pequeño judas tigrense está a la vista.
El salvaje paro docente en todo el país, acompañado con sendas medidas de fuerza de los gremios amuchados en la ilegal CTA, particularmente ATE y Judiciales, ponen en el tapete las verdaderas intenciones de Massa, Stolbizer, Duhalde, los hermanitos Rodríguez Saá, la CGT ‘gatopardo’ (la de Gaby, Fofo y Miliki), Huguito 1114 y Luisito ‘el mozo’; y las renovadas apariciones en los medios más importantes de la lacra decadente (Hebe Pastor, Estela Barnes, ‘Trotsky’ Baradel, Aníbal ‘el estercolero’, CFK – auspiciando obscenos videos anti oficiales -, ‘el huero’ Máximo, etc.); que no sólo le quitan seriedad a los libelos de distribución nacional sino que además generan más agobio en una población que está saturada de:
“inflación” (colchón de ganancias armado entre distribuidores, transportistas, mayoristas e hipermercadistas que constituyen la cadena parasitaria formadora de precios entre el productor y el consumidor); demás está decir que el somier que arma la AFIP con la recaudación no es algo desechable, por lo tanto, a los gobiernos mucho no los apremia la reducción drástica de este flagelo;
“inseguridad”  (alentada por la mano de obra desocupada K en connivencia con el punteraje marginal y la corruptela policial), que no encuentra solución en la ignorancia supina de ministros legos en la materia.
Está claro que quien quebranta la paz violando las leyes, se pone en pie de guerra contra el orden social establecido por la comunidad; ergo, el delincuente se halla en estado de guerra contra la sociedad, por lo tanto es obligación de ésta neutralizarlo a través de los medios legales y legítimos de que dispone.
Eso sí, previamente debemos decir que hay, por lo menos, dos cuestiones fundamentales que deben ser atendidas como contribución al sostenimiento del contrato social: la primera es la erradicación de la mayor cantidad de factores discordantes en el Estado (el cual está compuesto por pueblo, gobierno e instituciones), y la segunda, contar con una Justicia que funcione bajo el imperio de las leyes dictadas al efecto por los legisladores y acorde al buen criterio del cuerpo de justicieros que forman el poder judicial en todas sus instancias;
“desocupación”: Dice la Constitución Nacional “Art. 75: Corresponde al Congreso: (…)
inc.18. Proveer lo conducente a la prosperidad del país, al adelanto y bienestar de todas las provincias, y al progreso de la ilustración, dictando planes de instrucción general y universitaria, y promoviendo la industria, la inmigración, la construcción de ferrocarriles y canales navegables, la colonización de tierras de propiedad nacional, la introducción y establecimiento de nuevas industrias, la importación de capitales extranjeros y la exploración de los ríos interiores, por leyes protectoras de estos fines y por concesiones temporales de privilegios y recompensas de estímulo.
  1. Proveer lo conducente al desarrollo humano, al progreso económico con justicia social, a la productividad de la economía nacional, a la generación de empleo, a la formación profesional de los trabajadores, a la defensa del valor de la moneda, a la investigación y al desarrollo científico y tecnológico, su difusión y aprovechamiento.
Proveer al crecimiento armónico de la Nación y al poblamiento de su territorio; promover políticas diferenciadas que tiendan a equilibrar el desigual desarrollo relativo de provincias y regiones. Para estas iniciativas, el Senado será Cámara de origen.
Sancionar leyes de organización y de base de la educación que consoliden la unidad nacional respetando las particularidades provinciales y locales; que aseguren la responsabilidad indelegable del Estado, la participación de la familia y la sociedad, la promoción de los valores democráticos y la igualdad de oportunidades y posibilidades sin discriminación alguna; y que garanticen los principios de gratuidad y equidad de la educación pública estatal y la autonomía y autarquía de las universidades nacionales.
Dictar leyes que protejan la identidad y pluralidad cultural, la libre creación y circulación de las obras del autor; el patrimonio artístico y los espacios culturales y audiovisuales.
Esto demuestra lisa y llanamente cuál es la elusión de responsabilidades por parte de los calienta bancas en la manzana del oprobio, que en lugar de cumplir con sus obligaciones se dedican a obedecer órdenes de sus partidos políticos o del mismo PEN según sea. Y pensar que estos señores (y señoras) se regulan sus dietas, las cuales son percibidas no por asistencia, ni por productividad, ni por habilidad en la producción de legislación, sino por la simple “obediencia debida” a quienes los pusieron en las listas para que sean domesticados levanta manos.
En tanto, decenas de miles de argentinos mendigan un trabajo digno para ganarse el pan con el sudor de la frente, paradójicamente, compiten con una runfla de desocupados y subocupados que sirven de sostén al punteraje manipulador de eventos electorales y actos oposicionistas, a los cuales además se los ha dotado de obra social como un nuevo gesto de repugnante demagogia. ¡TRABAJO! Señores congresistas; eso es lo que el pueblo necesita por encima de las exacerbadas apetencias empresariales. La dádiva (subsidio) no es otra cosa que la degradación del ser humano. Cumplan con su rol y dejen de trasladar la responsabilidad al Poder Ejecutivo.
“impuestos”: (absolutamente confiscatorios) que a ojos vista no vuelven proporcionalmente al pueblo de la nación, y terminan siendo utilizados para mantener la prole de desocupados y arribistas que compensan las ganancias del empresariado mirando las fábricas desde la vereda de enfrente. El IVA (Inveterado Vasallaje Abrumador) es uno de esos impuestos regresivos que sólo benefician a empresarios y evasores. Ni hablar del Impuesto a las Ganancias que se lo cobran a un asalariado como si fuese un productor.
“ingobernabilidad” (provocada por la recidiva kirchnerista que aún resiste en las bancas de la manzana del oprobio con el acompañamiento de facciones que temen el retorno de los K y, al mejor estilo Francisco, a ultranza buscan quedar bien con Dios y con mandinga). Aunque los K no son en este momento quienes más palos en las ruedas le ponen al gobierno, sino aquellos que hasta hace apenas un año se mostraban dichosos con el desplazamiento del régimen de La Rosada. Los peores son el tercero en discordia, el Judas tigrense, quien no pierde oportunidad de abominar al presidente y sus medidas de gobierno, junto con sus coreutas, la sicofante Stolbizer (2,5% de los votos emitidos en 2015) que se arroga una representación que no tiene, los Lavagna (padre e hijo), el padre fue ministro de Duhalde y de Kirchner, flor de ministro, y el hijo corre por portación de apellido; Luisito ‘el mozo’ y Huguito 1114, que fogonean a la CGT “gatopardo”; la ‘chona’ Camaño, la ‘catita’ Galmarini, etc., y la cuadrilla de plumíferos y gacetilleros comandada por el emérito Magnetto y, absurdamente, por los medios digitados por el zar del juego, el ultra K, Cristóbal López.
“inoperancia e incompetencia”  (de varios integrantes del gabinete presidencial, plagado de voluntaristas con notables faltas de reflejos para prevenir y/o dar solución a muchos problemas cotidianos de la ciudadanía).  
Lamentablemente todos los gobiernos democráticos o cuasi democráticos cometen los mismos errores; pagan con cargos importantes, para la administración del país, los favores políticos. Seguramente que en derredor de Carrió había personas más capaces e idóneos que la Sra. Bullrich para ocupar una cartera tan relevante como la de Seguridad. Dentro del radicalismo similar situación para el Ministerio de Defensa; y también el de Economía, en el cual siguen poniendo alquimistas, como Prat Gay, y ahora al cuenta porotos Dujovne y próximamente ¿a quién?
Desde el segundo gobierno de Perón en 1952, hasta hoy (65 años), hubo 58 ministros de economía, casi uno por año y algunos reiterados, como si hubiesen sido exitosos en su gestión. TODOS, ABSOLUTAMENTE TODOS UTILIZARON A LOS ARGENTINOS COMO COBAYOS Y AL PAÍS COMO LABORATORIO PARA ECHAR A ANDAR SUS PEREGRINAS IDEAS O PARA ACOPLARSE A LOS PLANES IMPORTADOS DE LOS PAÍSES CENTRALES. «NO HEMOS APRENDIDO».
Cinco mil empresarios jamás pueden ser más importantes que 43 millones de ciudadanos, salvo que nos consideren como un daño colateral.
Pero lo peor es que el presidente viaja muy seguido para charlar con los popes de los países desarrollados, como si no tuviese embajadores acreditados o un equipo de funcionarios expertos para cumplir ese cometido. Mientras subsisten decenas de graves problemas internos, Macri pasea con su cónyuge y su pequeña hija posando para las revistas de modas y demás nimiedades.
En mis casi siete décadas de vida no he visto presidentes, salvo algunos bananeros, viajar por el mundo en busca de presuntas inversiones. Señor Macri, usted no es un vendedor de rifas a comisión de la Argentina, su lugar, a menos que la cuestión sea crucial y no pueda eludirla, es en nuestro país y gestionando. De lo contrario seguirá alimentando a una oposición que día a día redobla la apuesta para verlo caer.
Recuerde que ya no se utilizan a los jefes de las FF.AA. para derrocar gobiernos; las crisis gubernamentales duran un poco más pero terminan por ser más efectivas, dejan menos muertos en vidriera y la memoria hace el resto; si tiene dudas pregúntele al autista Fernandito, el converso eremita de la Alianza, que entre Chacho, la Banelco, Duhalde y la CGT lo voltearon como muñeco de trapo en 24 meses.
La mayoría del pueblo argentino lo eligió a usted para gobernar, deje de pedir disculpas por cada cosa que hace, de exponerse poniéndose a merced de sus detractores, especialmente la prensa amarillista y mercenaria de todo estipendio. La desquiciada CFK supuestamente dijo que usted “es un mafioso sostenido por los medios”; sin dudas que el ladrón siempre ve a los otros de su misma condición. Pero lo que sí es seguro es que el grupo corneta lo está destrozando cotidianamente y usted cree que invitando a la decadente ‘chiquita’ a Olivos va a quedar en el bronce.
Gobierne mi amigo, y deje la banalidad para Doña Juliana, la cual seguramente nunca imagino que iba a poder tocar el cielo con las manos, codeándose con lo más granado de la sociedad internacional.
 
“Si no logras convencer a una persona de lo malo que está haciendo, procura hacer entonces lo bueno. La gente cree sólo lo que ve”. Henry David Thoreau (1817-1862)

 

 

 

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