UN CANDIDATO PARA BALCARCE 50

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un-candidato-para-balcarce-50Este sería el mejor título para la doble operación que lleva adelante la prensa amarillista y mercenaria de todo estipendio – con el grupo corneta a la cabeza – junto a Massa, el candidato en construcción para competir contra el actual oficialismo en 2019.

Visto esto desde una asepsia política ya casi inexistente, la generación de un candidato opositor que desplace a la gavilla kirchnerista de la cúpula del justicialismo, no es algo descabellado. Recordemos que esta misma tramoya la concretó Eduardo Duhalde durante la segunda presidencia del delincuente de Anillaco para que el PJ – dominado por el menemismo – no quedase en inferioridad de condiciones ante la alianza electoral en ciernes de opositores y oposicionistas.
Podríamos hablar por separado del reposicionamiento del ajetreado grupo corneta luego de la disputa virtual con el kirchnerismo (2008/2015), y que ahora, el dúctil Magnetto, intenta justificar porque, a la larga, los excesos del tenebroso Guillermo Moreno no estaban tan alejados de la realidad, pese a que sus compañeros de pandilla sacaron bastante provecho de esa lid.
Lo cierto es que los empresarios de medios, esencialmente los concentrados, saben que aún en las condiciones más adversas, es rentable mantener una relación amigable con las cúpulas políticas y sindicales, más si se trata del Justicialismo, el cual ha sobrevivido a varios golpes sediciosos cívico-militares y más de 70 años de continuos ataques trompeteros.
Hoy más que nunca el Cuarto Poder es Quinta columna. En tren de alimentar esta postura, salvo alguna acarminada excrecencia mediática, toda la prensa se halla encaminada tras el objetivo de fabricar un candidato opositor con miras a las próximas elecciones presidenciales.
Vale la pena aclarar que inicialmente, la opción era Alberto Fernández, pero su largo amancebamiento con el kirchnerismo y la pública y acérrima defensa de NCK lo hicieron menos potable que al propio Sergio Massa, un light manejable por sus manifiestos delirios de poder.
Sin dudas que es algo complicado producir una holografía sin demasiado sustento experiencial, tal como sucede con el holograma que los medios y los cabilderos massistas pretenden mostrar a la sociedad. El Judas tigrense es un muchachito visiblemente afectado en sus expresiones porque no tiene con qué respaldar sus dichos, ya que no acredita una gestión gubernativa que lo avale, más allá de su vuelo de pollo por la intendencia de Tigre y su genuflexa actitud como funcionario de CFK.  
Demás está decir que el grupo del muñequito encarnado, a instancias del ‘padrino de Lomas de Zamora’, viene trabajando lo de Massa desde 2013 cuando lo rescató de entre las cenizas, ¡oh casualidad!, victimizado con el robo (¿?) de que fuera objeto en su vivienda por parte de un integrante de la Prefectura Naval.
Este episodio exhala similar tufillo al de la presunta ‘bomba’ que le habían puesto, en mayo de 1986, al pequeño Alfonso en el Tercer Cuerpo de Ejército y por la cual rodara la cabeza del Comandante de la unidad.
La diferencia radica en que, en el caso del Judas tigrense, no rodó la testa del capo de la Prefectura, aun cuando el caco era presunto integrante del área de inteligencia de la fuerza. Un inteligente bárbaro que, cumpliendo servicio adicional como seguridad del country donde residía Massa, ¿no estaba enterado de que había cámaras que lo estaban filmando al momento de los hechos?, sólo le faltaba saludar a la audiencia; parece un sketch del súper agente 86.
Volviendo al tema central, afanosamente los medios buscan destacar y amplificar cualquier acción del diputado del FR para convertirla en un mensaje positivo al eventual elector. Es como la publicidad estadounidense, que fabulan tanto que convencen al cliente de que un balde plástico puede servir como nave espacial. Además, la campaña tiene su perfil familiar – propiamente yanqui – por lo que la cónyuge es ya la popular ‘Catita es una dama’.  
La joven ‘Catita’ Galmarini, ha sido arrancada del autoexilio intelectual por los gacetilleros ad hoc, siendo catapultada a la arena mediática en la cual, por portación de genes, se encuentra muy cómoda; i.e. pone las asentaderas sobre el ventilador y da rienda suelta a su más errática y peregrina imaginación.
Es evidente que los cabilderos macristas – por lejos – no tienen la práctica ni las mañas de aquellos que sostienen al pequeño Judas tigrense; a saber: el padrino Duhalde y sus adláteres Roberto Lavagna, José de Mendiguren, Huguito ‘1114’, Luisito ‘el mozo’ y su cónyuge,  la ‘chona’ Camaño, entre otros.
La cruzada lanzada por los medios y por las corporaciones más representativas, que acompañan la promoción de la candidatura de Sergio Massa, está basada en los propios errores del oficialismo. Lo prometido es deuda decía la abuela, pero ni siquiera se vislumbra concreción alguna de cuestiones trascendentes para el país.
Los inescrutables mensajes de algunos integrantes del gabinete macrista no tienen la menor incidencia en nuestra sociedad que está abrumada por trece años de relato apócrifo, doce del kirchnerismo y el último – flamante – del macrismo.
Son posiblemente muy útiles las lanchas rápidas artilladas que tiene en agenda adquirir la Argentina para combatir el narcotráfico en las vías navegables; así como también atraer a variadas empresas aéreas para cubrir el espacio nacional e internacional; pero sigue sin haber un proyecto nacional serio y posible, falta energía por doquier, la matriz productiva es errante, el gobierno ha abandonado la salud pública, la seguridad – interior y exterior -, la garantía de accesibilidad a la vivienda digna, el desarrollo de políticas laborales genuinas, el fomento de una matriz alimentaria que genere mejores condiciones sicofísicas a la población; una adecuada distribución poblacional, etc.; pero sigue apostando todas las fichas a un blanqueo ominoso y al éxito de un hipotético reservorio hidrocarburífero (Vaca Muerta), que nos terminará costando – por varias generaciones – no sólo lo que no vale sino también una contaminación ambiental espantosa, fundamentalmente de los acuíferos.
Cada aparición en los medios de los asesores ministeriales del Presidente, en lugar de promover confianza, producen escozor y/o mayor confusión. Los atildados discursos de Peña (el gran lubricador), Frigerio (el superado) y Prat Gay (el abstruso), rayanos en la continuidad de la campaña electoral de 2015, nada aportan a la paz social tan reclamada.
La demagogia más la billetera gubernamental, su aliada insustituible, no contribuyen a morigerar los graves efectos residuales de los pasados doce años de desgobierno y bandidaje. Las calles y rutas del país, siguen siendo ocupadas por justos reclamantes aviesamente manipulados por el punteraje asalariado por los extorsionadores de siempre, no contribuyendo a calmar la ansiedad social.     
Massa va a progresar en su escalada hacia Balcarce abominando los fracasos del gobierno y formando opinión pública a través de los medios de difusión afines.
Lo único intangible en lo que hoy puede creer la ciudadanía, es en Dios, lo otro se trata de puro materialismo, razón por la cual si no se aprecian los primeros ‘cambios’, la partida empieza a perderse. La propaganda oficial (estamos haciendo tal cosa) no puede ser como la de la campaña electoral (vamos a hacer aquello); «res non verba», hechos no palabras.
Las reuniones de cafetín tienen que seguir quedando para los politicastros y augures irresponsables, los argentinos votaron un cambio que, habiendo transcurrido un año de gestión, aún no empieza a visualizarse. Esos «retiros espirituales» que hace Macri con sus asesores deben dejarlos para los fieles y sus pastores.
Los argentinos necesitamos conducción, y para conducir hay que ejercer el mando; «gobernar es persuadir» decía Perón, pero persuadir no es estar pidiendo disculpas a cada momento por lo que se opina más que por lo que se hace, sino convencer a la gente con hechos concretos que un futuro mejor es posible.
Los cambios en el gabinete son necesarios porque el desgaste que han sufrido algunos ministros es irreversible. Los asesores son los primeros fusibles que se queman cuando hay una sobrecarga. No tenga miedo Macri, nuestro país necesita un conductor que, aún a riesgo de equivocarse, tome medidas de fondo y deje de lado los amoríos estacionales con vivillos como el tracista Massa y su equipo de arribistas.
De cualquier manera, el Judas tigrense tiene derecho a presentarse, dentro de la ley, como candidato a lo que su micro facción le demande, pero para que no se constituya en una mala opción, es usted Macri el que debe empezar a ordenar la casa, aunque tenga que pagar algún costo político.
Si los gobernadores le empiezan a revirar, como lo están haciendo algunos de ellos, que en principio confiaron en su discurso, es más porque se sienten defraudados por su inacción, que por remembranzas del pasado K.
 
“Los políticos tímidos e interesados se preocupan mucho más de la seguridad de sus puestos que de la seguridad de su país.” Barón Thomas Babington Macaulay (1800-1859)

 

 

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