LA ESTUPIDEZ NO TIENE LÍMITES

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LA ESTUPIDEZ NO TIENE LÍMITESDecía Albert Einstein: “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro”.
Los justicieros, especialmente los del fuero penal, se han quejado constantemente, y desde hace décadas, de la cantidad de causas que deben llevar adelante, de la escasez de personal y de ciertas iniquidades y lagunas en el código de rito.

No obstante, no faltan algunos aspirantes al estrellato que en lugar de morigerar los efectos residuales de la cruenta dictadura cívico-militar que asoló nuestra patria entre 1976 y 1983 e intentar cicatrizar viejas heridas, siempre están dispuestos a arrojar un poco más de combustible a la hoguera de agobio social argentino iniciando causas oficiosamente.
Concluido el juicio a los presuntos represores en la causa La Perla, en la provincia de Córdoba, al cual concurrió el mismísimo gobernador a escuchar el fallo, aparece un infame fiscal – dicho no en sentido peyorativo – y se cuelga de la ubre del TOF 1 para empezar a lanzar heces sobre el gobierno constitucional derrocado por el golpe sedicioso del 24/03/1976.
Hay dos cosas que deben considerarse en esta cuestión; la primera es que el arrogante justiciero Dr. Carlos Facundo Trotta, nació un mes después de producido el golpe de 1976; y la segunda, es que su derrotero como integrante del Ministerio Público Fiscal, prácticamente transcurrió durante los doce años de gobierno kirchnerista, lo cual suscitaría ciertas sospechas sobre su experiencia y ecuanimidad a la hora de acusar.
Todo siempre referido a los elementos que han tenido en cuenta los miembros de los Tribunales Orales Federales que a lo largo del país juzgaron – desde 2007 a la fecha – a militares, policías y civiles por presuntos delitos de lesa humanidad.
Tampoco debemos olvidar que una de las secuelas más graves que ha dejado la última dictadura cívico-militar ha sido la inversión de la carga de la prueba; y ésta última mucho más difícil de lograr por tratarse de un tema ideológico. Siempre siguiendo los sabios consejos del gran maestro sanjuanino, «bárbaros, las ideas no se matan», ¿las personas sí?  
Ya la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (París 1793), expresa en su Artículo 13: Presunción de inocencia. “Todo hombre es considerado inocente hasta que sea declarado culpable. Por lo tanto, siempre que su detención se haga indispensable, la ley ha de reprimir firmemente todo rigor mayor del necesario para asegurar su persona”.
Asimismo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 dice en su  Artículo 11: Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito”.
Hoy por hoy, cualquier persona se arroga el derecho de denunciar, aún sin pruebas, y quien es acusado debe salir a demostrar su inocencia, cuando en realidad debe ser el denunciante quien debe probar la culpabilidad de quien es acusado.  
Los peores de todos son los que lo hacen a través de la prensa, redes sociales y otros medios, sean particulares, organizaciones civiles o los mismos gacetilleros.
Otro de los elementos que el novel fiscal deberá considerar es el juicio en ausencia, especialmente la de aquellos que han pasado a la inmortalidad y han tenido activa participación, por comisión, omisión o encubrimiento, en la represión legal ordenada por el Presidente constitucional Juan Domingo Perón a partir del 19 de enero de 1974, fecha en que fueran asaltados los regimientos del ejército en la ciudad de Azul (provincia de Buenos Aires), y donde fueron asesinados (por los terroristas del ERP – Ejército Revolucionario del Pueblo – conducidos por Santucho, Gorriarán Merlo (1) y Hugo Irurzun (2) , el Cnel. Camilo Gay y su esposa, y secuestrado y posteriormente asesinado, luego de diez meses de cautiverio, el Tte. Cnel. Jorge Ibarzábal.
Me permito recordarle al ignoto fiscal Trotta, que deberá remontarse hasta la navidad del año 1959, por lo menos, para poder establecer los parámetros de sus futuras acusaciones, precisamente ese día se produjo el primer acto subversivo emblemático en democracia (era Presidente Arturo Frondizi) con la toma de la Comisaría y robo de armas y uniformes en la localidad de Frías – en el límite entre Santiago del Estero y Tucumán -, por parte de un reducido grupo de sediciosos encabezados por Félix Serravalle, alias Comandante ‘Puma’, cabecilla del Grupo “Uturunco”. El mismo que tres meses más tarde colocó la bomba en la casa del Capitán David Cabrera matando a su hijita Guillermina Cabrera de tan sólo tres años de edad e hiriendo gravemente al resto de la familia.
También deberá investigar sobre el accionar de José López Rega, quien siendo Ministro habría contribuido al lavado dinero obtenido en los presuntos secuestros extorsivos (hermanos Born y otros acaudalados empresarios) por la organización Montoneros a través los bancos y financieras de David Graiver. Paradójicamente, se adjudica a López Rega la creación de la Triple A, cuando en realidad habría operado como agente encubierto de USA en la Argentina, siendo uno de los que junto a la cúpula de Montoneros promovió el golpe de los gerentes locales del Departamento de Estado estadounidense y la posterior represión.
Asimismo deberá abrir sendos expedientes por los finados Ricardo Balbín, Oscar Alende, Arturo Frondizi, Raúl Ricardo Alfonsín, Héctor José Cámpora, José Ber Gelbard, Raúl Lastiri (yerno de López Rega), Vicente Solano Lima, Horacio Sueldo, Carlos Auyero, Antonio Tróccoli, y tantos otros políticos y legisladores que decididamente miraron hacia otro lado durante esta guerra civil iniciada en democracia y que en diciembre de 1983 se vistieron con la toga de ‘padres de la patria’.
Realmente la propuesta del temerario justiciero tiene visos de ser rayana en lo ridículo, ya que no sólo no cumplirá con el precepto fundamental de la Justicia que es alcanzar a conocer la verdad de los hechos que se juzgan, sino que además profundizará heridas aún abiertas y provocará otras en argentinos que nada han tenido que ver con ese pasado ignominioso y que sólo buscan un país vivible y no lleno de incertidumbres y enfrentamientos fratricidas.
Dice el Código de Procedimientos en lo Penal:
“Disposiciones generales para la instrucción
Finalidad
Art. 193. – La instrucción tendrá por objeto:
1°) Comprobar si existe un hecho delictuoso mediante las diligencias conducentes al descubrimiento de la verdad.”
Han transcurrido 43 años desde las elecciones nacionales que llevaron a Juan D. Perón y María E. M. de Perón al gobierno; de hecho muchos de los civiles que fueron parte importante en los tres poderes del Estado ya han fallecido y los que aún viven no las tienen todas consigo para servir como cabales testigos de esta corta y extremadamente agitada etapa transcurrida entre el 12 de Octubre de 1973 y el 23 de marzo de 1976.
El 29 de mayo próximo pasado se cumplieron 47 años del ‘Cordobazo’, y la lucha armada que llevaron adelante sus actuales representados me exime de mayores comentarios. Es claro que usted no tiene la más pálida idea de lo que se vivió durante esos años.
No gaste el dinero de los argentinos en quimeras extemporáneas que a nada bueno conducen. La ciudadanía necesita de su dedicación en cuestiones actuales, su lógica no revivirá a ninguno de los que entregaron su vida en ambos bandos de la contienda.
 
“Nunca mires atrás a menos que estés planeando ir en esa dirección.” Henry David Thoreau (1817-1862)
 (1) Enrique Haroldo Gorriarán Merlo, sicario al servicio del mejor postor, comandante de los grupos terroristas que asaltaron el Regimiento en Monte Chingolo (23/12/1975) y el Regimiento de La Tablada (23/01/1989); asesino del ex presidente de Nicaragua Anastasio Somoza Debayle en Asunción del Paraguay el 17/09/1980 junto a Hugo Alfredo Irurzún.
(2) Hugo Alfredo Irurzún, sicario al servicio del mejor postor integró el comando que asesinó al ex presidente de Nicaragua Anastasio Somoza Debayle en Asunción del Paraguay el 17/09/1980 (muerto por la policía paraguaya el 18/09/1980
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