LA FIESTA HAY QUE PAGARLA

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La fiesta hay que pagarlaNo sería mala idea la de que el gobierno nacional y la justicia (sana) dispusieran que el dinero encontrado, mal habido por el funcionariado kirchnerista durante los últimos tres periodos constitucionales, sea destinado a cubrir parte del déficit fiscal en el tema tarifario.

Es muy fácil para la Corte Suprema de Injusticia disponer el freno en los aumentos de la tarifa de gas residencial, pero no especifica quiénes cubrirán el agujero negro que significa para el fisco y para una adecuada provisión de ese servicio público.  
Con el sacrificio ajeno cualquiera hace beneficencia, y el fallo del máximo ¿tribunal de justicia? del país no hace más que ratificar la atemporalidad de este precepto.
Como cohonestadores de los timadores que hicieron la gran fiesta demagógica de la dádiva y la seudo gratuidad durante doce años, hoy pretenden que trabajadores activos y pasivos continúen aportando su esfuerzo para que la runfla de holgazanes y malentretenidos que laboraron de extras para el gobierno recientemente depuesto a través de las urnas, sigan de jolgorio tras los carteles de falsas organizaciones sociales pergeñadas por los punteros kirchneristas, trotskistas y otros hozadores de porquera, que se esconden bajo sellos de goma de presunto cuño derecho humanista, acompañados por la resaka legislativa oposicionista.  
Estos últimos bastardos, en connivencia con la cúpula corporativa sindical, aniquilaron la dignidad de los trabajadores quitándole a los humildes para darles a los indigentes, en lugar de haber generado fuentes de trabajo genuino (1); mientras ellos, especialmente los más encumbrados, conformaban la mentada oligarquía (económico-financiera) que decían repudiar y combatir. 
Este conflicto sobre las tarifas se da, sin dudas, porque entre oficialismo y oposición existe un diálogo entre sordos o, en el peor de los casos, entre idiotas.
Los ex ministros nacionales del área energética durante el alfonsinato, el menemato, el delaruismo y el duhaldismo, (la mayoría de ellos hoy consultores de empresas transnacionales), saben y ocultan información, la que de acuerdo a los estudios de prospección realizados en nuestras cuencas hidrocarburíferas hasta el año 1997 aproximadamente, tarea realizada por empresas trasnacionales dedicadas a la sísmica – las cuales han reservado celosamente los resultados de los mismos -, acusarían una ingente reducción tanto de reservas de petróleo como de gas (convencionales), no así las mega-onerosas y recientemente explotadas – a través del fracking – de shale oil y shale gas.
El presidente Macri parlotea continuamente sobre el tema energético, pero su pobre conocimiento respecto a la real situación sobre las posibilidades de abastecimiento interno es lesivo para el futuro desarrollo nacional.
La fantasmagoría llamada “Vaca Muerta” que fue bosquejada por el kirchnerismo junto a su amanuense neuquino, hoy ex gobernador Jorge Sapag, para mejorar sendas performances electorales en 2013 y 2015, es sólo una ilusión faraónica.
Ilusión que los grandes productores de petróleo y gas del orbe, necesitan mantener vigente para que no se le ocurra a algún otro “subversivo” inventar motores que funcionen con otro combustible, porque allí sí que se les acaba la deplorable fiesta de los petrodólares y el dominio de vastas regiones del planeta.
Hoy estamos importando gas licuado y petróleo para poder sostener el consumo interno, y ello ha determinado que los precios de ambos combustibles sufrieran los aumentos que son de público conocimiento para solventar dicha importación.
A los ácaros que pululan por los despachos del Congreso de la Nación les sugiero que hagan sentar al señor Aranguren frente a algún panel de expertos verdaderos y creíbles, no de leguleyos y gremialistas ignorantes de toda ignorancia, y pregúntenle qué es lo que efectivamente se está haciendo, como política de Estado, para salir de esta coyuntura en los próximos años; porque hasta ahora son todas palabras, palabras y promesas poco creíbles.
Una represa hidroeléctrica no se construye durante un período de gobierno, normalmente abarca entre 1 ½  y dos de ellos, razón por la cual la Represa de Chihuido I ya tendría que estar en obras, cosa que no sucede porque todavía el actual gobernador de Neuquén ambula buscando financiamiento externo. Parece que el gobierno federal olvida que una vez construida y puesta a funcionar se la va a incorporar al sistema interconectado nacional para abastecer al resto del país que no ha movido un dedo para su concreción.     
Durante más de cuatro décadas se han estado realizando estudios respecto al posible uso de la energía eólica, especialmente en la Patagonia Argentina, pero siempre hubo un pero o un peso que frenó todo proyecto.
Ni hablar de la no utilizada energía solar, la que de no mediar una sensible reducción en el costo de los paneles ad hoc, sólo el Presidente de la Nación podrá utilizar un termo-tanque u otros elementos eléctricos de este tipo.
Puede ser muy interesante una charla educativa a cargo de los ministros de la Corte sobre lo que es de su sapiencia profesional, pero cuando opinan a través de sus fallos sobre cuestiones en las que no tienen la menor idea y los peritos que los asesoran terminan imponiendo el «sentido común» porteño, por sobre el buen criterio, porque no conocen más allá de la Gral. Paz, ya la situación se desmadra. 
Para estos funcionarios judiciales que se arrogan el derecho de decidir por 43 millones de argentinos reduciendo todo a un tema meramente comercial con cierto tufillo demagógico, habrá que hacerles entender que el tema de fondo es la falta de energía y que ello no se arregla con dictámenes salomónicos al mejor estilo episcopal sino poniendo las cosas en su lugar.
Empezaron por meter a todos los usuarios residenciales en una única bolsa y en menos de una semana el empresariado estará golpeando las puertas de la Corte para que ellos también obtengan su beneficio, pese a que siempre han trasladado a los precios – y con creces-, todos los incrementos en los servicios, armando su colchón, aunque algunos lloriqueen para que los consideren PyMEs.   
En el caso de la electricidad, también ya están apuntando los cañones al igual que con el gas, y los ‘cortesanos’, para no desentonar, harán volver a fojas cero los incrementos, pero sólo para los capitalinos y su conurbano parasitario, que han sido los favorecidos permanentemente por tarifas subsidiadas, mientras que el resto del país fue abusado hasta el cansancio ante la vista gorda de gobiernos y justicias provinciales, como con las tarifas del transporte público de pasajeros.
El Estado feudal es un hecho que existe, el castillo está en la CABA rodeado y protegido por los Barones y Baronesas del conurbano, que son los besamanos y acreedores de las políticas de dádivas y subsidios; mientras que el resto de la población, según la distancia al puerto va degradando en forma inversamente proporcional su categoría, desde ciudadanos de segunda hasta el número que se les ocurra, incluyendo a los olvidados.
La subsidiariedad del Estado debe estar presente en las auténticas necesidades de los ciudadanos, más allá de las cuentas que suelen sacar los politicastros sobre los votos que necesitan para ganar una elección, porque allí también hay fraude electoral aunque no del mismo tinte que el anterior a la Ley Sáenz Peña o el de la década infame.
Políticos e Iglesia, desde hace centurias, basaron su poder en la existencia de pobres e indigentes que son quienes les dieron letra para construir sus argumentos de dominación.
Como alguna vez escribí, “Nada nuevo hay bajo el sol, las trampas siguen siendo las mismas pero todos los días nace un ingenuo”, ergo, a mayor población concentrada mayor la cantidad de cándidos que terminan definiendo – sin conocer ni importarle el resto del país -, quiénes van a gobernar y legislar, básicamente para sostener la clase media capitalina/conurbana.
Aunque la prensa amarillista y mercenaria de todo estipendio concentrada en la CABA y alrededores insista en hacer creer que la opinión pública nacional es la que prefabrican ellos en connivencia con con$ultoras rentadas y $ociólogos de Cafetín de Buenos Aires, sepan que nuestra Argentina tiene 43 millones de habitantes a los que no conocen (en realidad ni siquiera al que vive en el departamento de al lado) y 3 millones de km2 que son un poco más que Carlos Paz, Bariloche, Gualeguaychú o las imágenes de una plaza o de algún edificio público que muestran por TV para simular ser un noticiero federal.   
 
“Muchos jueces son absolutamente incorruptibles; nadie puede inducirles a hacer justicia.” Bertolt Brecht (1898-1956)
(1) Constitución Nacional – PODER LEGISLATIVO: Art. 75: incisos
  1. Proveer lo conducente a la prosperidad del país, al adelanto y bienestar de todas las provincias, y al progreso de la ilustración, dictando planes de instrucción general y universitaria, y promoviendo la industria, la inmigración, la construcción de ferrocarriles y canales navegables, la colonización de tierras de propiedad nacional, la introducción y establecimiento de nuevas industrias, la importación de capitales extranjeros y la exploración de los ríos interiores, por leyes protectoras de estos fines y por concesiones temporales de privilegios y recompensas de estímulo.
  2. Proveer lo conducente al desarrollo humano, al progreso económico con justicia social, a la productividad de la economía nacional, a la generación de empleo, a la formación profesional de los trabajadores, a la defensa del valor de la moneda, a la investigación y al desarrollo científico y tecnológico, su difusión y aprovechamiento. Proveer al crecimiento armónico de la Nación y al poblamiento de su territorio; promover políticas diferenciadas que tiendan a equilibrar el desigual desarrollo relativo de provincias y regiones. Para estas iniciativas, el Senado será Cámara de origen…

 

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