CONMEMORACIONES ATERRADORAS

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Angelelli, EnriqueDías pasados tuve oportunidad de escuchar a una periodista, adulta ella, (hija de un ex ministro de RR.EE. argentino de la década infame), y que no casualmente trabaja en una radio porteña del grupo corneta, ergo, es una asalariada de uno de los medios políticamente más corrosivos que lucra agazapado tras libertad de empresa, perdón, quise decir de prensa y apañado por la SIP y por ADEPA.

Además, los que ya estamos en la ‘tercera edad’ sabemos muy bien cual fue el papel que desempeñó el Diario del trompetista acarminado, al estilo socialista, desde su misma fundación por parte de Roberto Noble, Ministro del (fraudulento) gobernador bonaerense (1936-1940), Dr. Manuel Antonio Fresco, en la misma década infame que el padre de la periodista aludida.
Considero que es absolutamente imprescindible aclararle a esta señora y al periodismo en general, que cuando se mira un acontecimiento histórico debe hacerse con la escrupulosidad más afinada intentando ubicarse en tiempo y espacio del hecho, porque de lo contrario las conclusiones suelen ser erróneas y/o tendenciosas.
Los juicios de «fast thinking» mediáticos actuales sobre acontecimientos de un pasado ya no tan reciente, pero que requiere de un mínimo de objetividad para no contaminar ese devenir histórico, no pueden ser tan livianos, procaces y oportunistas en cuestiones que en su momento resultaron gravemente atentatorias contra la ciudadanía en su conjunto.
La opinión sólo con visión presente que exponen exprofeso muchos de aquellos que fueron actores en la guerra civil desatada en nuestra Argentina a partir del denominado ‘Cordobazo’ (29/05/1969), es sesgada y tendenciosa, más aun proviniendo de quienes tuvieron una acción directa en los hechos y cuando no sólo existe en ella una intencionalidad política, sino también comercial cual es la periodística.      
Esta señora hacía referencia al próximo aniversario de la desaparición física de quien fuera Obispo de La Rioja, Monseñor Enrique Angelelli, acaecida el 4 de agosto de 1976 en plena dictadura cívico-militar, ratificando su acusación contra el Ejército Argentino, en consonancia con la sentencia emitida en 2014 en el juicio desarrollado en Córdoba.
Hasta allí todo resulta absolutamente normal, pero luego hace una serie de reflexiones que realmente aterrorizan a todos aquellos que vivimos esa etapa ignominiosa de nuestra patria; máxime tratándose de una persona famosa que cuenta con un micrófono en un medio de amplia difusión nacional.
Las grandes interrogantes que esta mujer, y el periodismo en general, no se formulan son:
– Si alguna persona famosa muere víctima de homicidio, ¿es lógico ocultar o negar su pasado pretendiendo soslayar o borrar sus acciones como reconocimiento a su desaparición física?  
– Por el sólo hecho de morir asesinada, según el juicio recientemente concluido, ¿la convierte automáticamente en una buena persona?
Parece que la cronista en su recurrente mensaje derecho humanista no ha tomado en cuenta muchas cuestiones previas que envolvieron, no solamente al Obispo fallecido sino a todos los argentinos y a la Iglesia doméstica misma, razón por la cual no la puedo registrar como vocacional reclamante y cabal defensora de los DD.HH.
Recordémosle el tenor de la Constitución Nacional:
Art.22º El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de sedición”.
Art.23º En caso de conmoción interior o de ataque exterior que pongan en peligro el ejercicio de esta Constitución y de las autoridades creadas por ella, se declarará en estado de sitio la provincia o el territorio en donde exista la perturbación del orden, quedando suspensas allí las garantías constitucionales. (…)”.
Art.99º  (86º antes de la reforma de 1994): El presidente de la Nación tiene las siguientes atribuciones: inciso 16. “Declara en estado de sitio uno o varios puntos de la Nación, en caso de ataque exterior y por un término limitado, con acuerdo del Senado. En caso de conmoción interior sólo tiene esta facultad cuando el Congreso está en receso, porque es atribución que corresponde a este cuerpo. El presidente la ejerce con las limitaciones prescriptas en el artículo 23º”.
Ahora bien, el día 7/11/1974, durante el gobierno constitucional de la Presidente María E. Martínez de Perón, ésta emite el Decreto Nº 1368/74 (1) a través del cual se Declara en “Estado de Sitio” a todo el territorio de la Nación dado el accionar de las bandas terroristas que asolaban el país. (Dicha medida se mantuvo vigente hasta el 28/10/1983).
También conviene recordarle a la señora y sus coreutas, que el mismo Presidente Raúl Ricardo Alfonsín [bautizado como el padre de la democracia moderna], declaró el Estado de Sitio el 25/10/1985 a través del Decreto Nº 2069/85 simulando la existencia de un presunto golpe de Estado contra su gobierno en vísperas de las elecciones legislativas y, asimismo, el 30/05/1989 por Decreto Nº 714/89 (2). También el Presidente Carlos Saúl Ménem el 3/12/1990 durante el hipotético levantamiento golpista carapintada sofocado por su leal socio Martín Balza.
Lo propio hizo el Presidente De la Rúa el 19/12/2001 a través del Decreto Nº 1678/2001 (3), un día antes de dimitir de su cargo y huir en helicóptero desde los techos de La Rosada.
Pero sigamos con el caso que nos ocupa, expresando que no tengo duda de que en ningún país que se halle en estado de conmoción interior, particularmente en una guerra civil como la que se vivió en el nuestro, entre 1969 y 1979, se justifica la muerte de personas sólo por sus ideas, es absolutamente repugnante a los más elementales sentimientos humanitarios.
Parece que la periodista se olvidó de este detalle en su interesado comentario, el que, además, fue recibido con beneplácito por algunos conspicuos mesnaderos del grupo del cornetín carmesí que compartían la mesa, incluido el pleonástico Lanata y su alfil Leuco Junior.
Según sus adláteres radiofónicos y algunos corifeos de la aljama mediática presentes, Monseñor Enrique Angelelli fue una persona ejemplar que dedicó sus más encomiables esfuerzos para rescatar del escarnio a los pobres riojanos, aún desde la época en que gobernaba la provincia el tío patilludo de Anillaco, y por eso habría sido vilmente asesinado por condotieros serviles del imperialismo yanqui.
Escribía Montesquieu en sus obra ‘Cartas Persas’ (Nº 40): En cuanto muere un famoso, se juntan en una iglesia y hacen su oración fúnebre, que es un discurso en su alabanza, a través del cual resultaría bien embarazoso decidir cuál es con justicia el mérito del difunto. (4)
Pero quiero refrescarle la memoria histórica a la susodicha periodista y decirle que así como han sido ¿juzgados?, y condenados por «delitos de lesa humanidad» militares de alto rango, no como autores materiales sino como autores intelectuales, más de un prelado y/o sacerdote se constituyó no sólo en autor intelectual de acciones subversivas, sino también material.
Mujica MontoneroNo hace falta más que nombrar a Carlos Mugica (sacerdote jesuita argentino guerrillero Montoneros); Antonio Puigjané (sacerdote capuchino argentino guerrillero del Movimiento Todos por la Patria – ERP), etc., etc.; que precisamente se hallaban enrolados en la corriente de Sacerdotes para el Tercer Mundo la que era vista con beneplácito por Obispos como Enrique Angelelli, Jaime Francisco De Nevares, Alberto Devoto, Jorge Novak y Miguel Hesayne entre otros, existiendo «una deleble línea divisoria» entre la “actividad pastoral” de éstos y las organizaciones armadas subversivas y terroristas en toda Latinoamérica. 
También es conveniente recordarle que hubo otros importantes miembros de la Iglesia Argentina que participaron de esta guerra civil colaborando con las fuerzas antiterroristas, como ha pasado en todas las guerras civiles e internacionales alrededor del planeta desde hace centurias.
Por último le hago llegar una reflexión respecto al accionar de la institución Iglesia y es que justamente no se ha caracterizado por hacer su propio mea culpa, aunque más no fuere una autocrítica. Muchos siglos de Inquisición, con persecuciones y muerte por pensar diferente no ha sido ni es el mejor ejemplo que puede exhibir esta institución.
Lamento que usted piense con tanta liviandad, y le sugiero que intente ponerse en la piel de Pietro d’Abano, Juana de Arco, Jan Hus, Miguel Servet, Girolamo Savonarola, Giordano Bruno, Johannes Kepler, Lucilio Vanini, Galileo Galilei y Cayetano Antonio Ripoll, entre otros miles de perseguidos y asesinados por la Santa Inquisición, y podrá apreciar con algo de buen criterio que como decía el inolvidable poeta Ramón de Campoamor, “Y es que en el mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color, del cristal con que se mira”.
Nada puede haber que justifique la muerte de persona alguna por sus ideas, constituyendo un hecho aberrante y repudiable, pero le aconsejo que no asuma la función de defensora de pobres y ausentes, porque a su mesa le está faltando una pata, que no es otra que la de la memoria histórica que está muchos más allá que el simple relato interesado que hace más de treinta años machaca a la sociedad de la mano del periodismo amarillista y mercenario de todo estipendio.
“Hereje no es quien arde en la hoguera, sino aquel que la enciende” – William Shakespeare (1564-1616)
 Notas:
(1) ESTADO DE SITIO – Declárase en todo el territorio nacional. DECRETO Nº 1368
Bs. As., 6/11/74 – (B.O. Nº 23.031 del 7/11/1974)
VISTO:
Que las medidas adoptadas hasta el momento por el Gobierno Nacional para que los elementos de la subversión depongan su actitud y se integren a la Reconstrucción Nacional; y
Que las reiteradas expresiones de repudio y recomendaciones que en igual sentido hicieron las instituciones y sectores del país — políticos, religiosos, económicos y sociales — lejos de hallar eco, se agravan con las amenazas dirigidas, también ahora, contra niños en edad escolar, y
CONSIDERANDO;
Que es deber esencial del Estado Nacional Argentino preservar la vida, la tranquilidad y el bienestar de todos los hogares;
Que ejerciendo la plenitud de su poder el Estado Nacional Argentino debe, con toda energía, erradicar expresiones de una barbarie patológica que se ha desatado como forma de un plan terrorista aleve y criminal contra la Nación toda;
Que la asunción de medidas preventivas de excepción son procedentes para garantizar a tocias las familias su derecho natural y sagrado a vivir de acuerdo con nuestras tradicionales y arraigadas costumbres;
Que la generalización de los ataques terroristas, que repugnan a los sentimientos del pueblo argentino sin distinción alguna, promueven la necesidad de ordenar todas las formas de defensa y de represión contra nuevas y reiteradas manifestaciones de violencia que se han consumado para impedir la realización de una Argentina Potencia y de una Revolución en Paz;
Por ello y atento a lo dispuesto en el artículo 86 Inciso 19 de la Constitución Nacional,
LA PRESIDENTE DE I.A NACIÓN ARGENTINA EN ACUERUO GENERAL DE MINISTROS
DECRETA:
Artículo 1º — Declárase en estado de sitio a todo el territorio de la Nación Argentina a partir de la fecha del presente decreto.
Art. 2º — Comuníquese, hágale saber al Honorable Congreso de la Nación, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese,Fdo.: M. E. de PERÓN, Adolfo M. Savino, Oscar Ivanissevich, José López Rega, Alfredo Gómez Morales, Alberto L. Rocamora.
(4) “Cartas Persas” – Charles Louis de Secondat, Señor de la Brêde y Barón de Montesquieu (1689-1755)
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