MEDIOCRES A LAS TAPAS

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MEDIOCRES A LAS TAPAS
La carrera de los mediocres que consideran que aparecer en los medios de prensa les da más prestigio que ser buenos funcionarios es hoy una competencia institucionalizada por el periodismo amarillista y mercenario de todo estipendio.

Ver desfilar al funcionariado del actual gobierno nacional y el de la provincia de Buenos Aires por distintos programas radiales y televisivos porteños, prestándose a las más triviales entrevistas y/o a ser imitados burdamente, no sólo hiere la sensibilidad de la ciudadanía, también provoca un desgaste innecesario de las imágenes de quienes deben ser ejemplo por su condición de mandatarios por la voluntad ciudadana.
Se suma a lo precedente la pedantería y el egotismo de varios de estos monigotes que hacen gala de sus vicios en una época de infames y tartufos.
Por supuesto que están quienes obtienen pingües ganancias tras el negocio de ridiculizar a los que, por comisión u omisión, se prestan al juego macabro de la subestimación personal por un puñado de votos a futuro. De estos zafios, el zumbón del «big brother in law» y «dancing for a dream», sabe mucho y cobra mucho más aún.
La comidilla mediática sobre la primera dama y sus exhibiciones rayanas en la frivolidad de ‘nuevo rico’ ya provocan hilaridad, sin que al Presidente se le mueva un pelo por mantener la formalidad protocolar, la que no pasa sólo porque no lo llamen Mauricio en público para diferenciarse de la tontivana Cristina.
Como escribió el gran ‘discepolín’, “Vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos…”. Es tal el grado de vulgarización, producto de la pérdida de valores sociales, o viceversa, que nadie parece darse cuenta de que los únicos que, al amparo de estas condiciones, hacen su otoño son los medios y los politicastros que buscan ansiosamente su reelección, especialmente en las legislativas 2017 que están a la vista, y con los adocenados ácaros de la política que ya se encuentran en campaña.
Obviamente que para muchos argentinos y de los otros que hallan ‘sosiego’ viendo los programas circenses de la política farandulera, darle rating a estos imbéciles con beneficio de inventario es ya un acto reflejo. Y si a toda esta muestra de mediocracia la aderezamos con salsas procaces y guarniciones de  desestabilización institucional, completamos un panorama sencillamente caótico.
La competencia dentro del kirchnerismo residual por mostrarse «más K que la misma CFK» es ardua, y más allá de las bajas o daños colaterales que provoque internamente, más perjuicio le está causando al gobierno en ejercicio.
El autobombo de ultra-mega-kirchnerista del senador Marcelo Fuentes, vecino del jefe de bloque, es más una pelea escolar que una diferencia ideológica. Mientras el melindroso Pichetto simula un intento de equilibrio con el gobierno, el alcornoque M.F. juega al ‘pan y queso’ buscando compañía en sus extravagancias seudo legislativas.   
Ahora, los malhechores pretenden ralentizar la recomposición de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, enclenque después de la renuncia del agitador Zaffaroni, la jubilación del senil Fayt y el fallecimiento de Argibay, poniendo un proyecto de ampliación del número de miembros a contramano de lo que fue la norma impulsada por Néstor Kirchner en 2006, la Ley Nº 26.183 (sancionada el 29/11/2006) – Decreto Nº 1883/2006 – y publicada en el B.O. el 15/12/2006 en tiempo record.
Pero a estas verdaderas bravatas de barras bravas de Play Station ya nos tienen acostumbrados doce años de kirchnerismo y su presente resaca legislativa, lo cual es exaltado por los medios en boga.
Lo último es la reposición en el ojo de la tormenta de las posibles diferencias entre el Papa, vilipendiado por todo el kirchnerismo y su prensa anuente, incluido el can de página 12 y la «auto-indultada» malhechora que ahora lo visita en son de paz para, de paso, acicatearle su irrefrenable anti-macrismo, y el presidente Macri.
Para generar más rispideces, la prensa hostil comenta en detalle cómo el amigo Bergoglio recibe en la Domus Sanctae Marthae o delivery de dispensas a la prole que arrasó con las arcas del Estado y a los justicieros de escasa ética de la última década.
No olvidar que los mismos medios de prensa se encargan de alimentar este enfrentamiento virtual Macri-Papa poniendo como “el ejemplo a imitar” al amigo Bergoglio, el que seguramente no se sentiría muy cómodo en el lugar de Macri administrando un país arruinado y con la misma banda de forajidos en la oposición dinamitando permanentemente sus endebles cimientos. 
Como ya expresara en artículos anteriores, ver a ministros y legisladores oficialistas en cuanto programa televisivo está en el aire, componiendo una auténtica bojiganga frente a una nación agobiada que reclama de ellos el más escrupuloso cumplimiento de sus deberes en la función pública, empieza a resultar contraproducente para las expectativas oficialistas centradas en terminar el año próximo con los desequilibrios en ambas cámaras legislativas y hacer un país más gobernable.
Sin dudas que, aunque de muy baja estofa, el accionar de la oposición K está logrando obstaculizar al gobierno y enlodando lo más posible a sus principales referentes, sembrando interrogantes de muy difícil respuesta, y esto no es buen síntoma porque coadyuva a instalar un malsano escepticismo.
Por último habría que recordarle al amigo Bergoglio y a la prensa doméstica una frase trascendente de San Alberto Hurtado (1), quien expresó: “Hay delitos económicos que son más graves que los homicidios porque son más conscientes y son la causa no de una, sino de muchas muertes y de la corrupción”.
En el mientras tanto, la gran preocupación social es el próximo programa de Tinelli o si el evasor de impuestos (argentino nativo-catalán por opción) juega en la copa américa; eso sí, con una enormidad de ciudadanos que deambularon durante todo el día por todas las estaciones de servicio en busca del «ouro preto» para poder seguir trabajando y volver a casa a olvidarse de una jornada aciaga frente a los fabricantes de ilusiones.
 
“La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer.” (Bertolt Brecht, 1898-1956)

(1) Sacerdote jesuita chileno, cuyo nombre completo es Luis Alberto Miguel Hurtado Cruchaga (1901–1952)

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