CADA LECHÓN EN SU TETA…

Download PDF
Cada lechón en su teta“A naides tengas envidia:
Es muy triste el envidiar;
Cuando veas a otro ganar,
A estorbarlo no te metas:
Cada lechón en su teta
Es el modo de mamar.”
1

Sin dudas que el tenor de este libro, al igual que el de muchas obras de otros tantos autores argentinos, no han sido debidamente leídos y analizados en la escuela porque ponían en superficie todo un pensamiento reflexivo nacional que se daba de bruces contra las políticas ajenas que ejemplarmente imponían, salvo honrosas excepciones, los gobiernos de turno.
Al primer gobierno patrio, denominado Primera Junta, que efectivamente sólo constituyó una ‘junta’, porque de ella formaron parte personajes cuyos pensamientos se hallaban en las antípodas y que lo único que los hilvanaba era la idea de sacudirnos el yugo con que nos había uncido España durante más de trescientos años, no tardaron en aparecerle los detractores.
Escribía Hegel, que mientras hubiese grandes hombres con la indispensable consciencia, que movilizaran su voluntad y su espíritu de progreso en pro de grandes objetivos, sería la ‘envidia’ la que necesitaría de sus obras, porque es a ella a quien fastidiaría y el empeño de ésta radicaría en disminuirlos y hallarle defectos.
Además, expresaba: “Es conocido el dicho que para un ayuda de cámara – (cubiculario) –, no existe ningún héroe. Yo (Hegel) agregué, y Goethe lo ha repetido diez años más tarde, que esto no se debe a que aquél no sea héroe sino a que el otro es un ayuda de cámara. Este último le quita las botas, le ayuda a acostarse y sabe que prefiere el champán” (…) “Cuando se hace crítica negativa, se suele colocar la gente con aire altanero por sobre el problema sin tomarse el trabajo de desmenuzarlo y captar sus componentes positivos.” 2
Realmente, nuestra historia está plagada de detractores, de idas y vueltas, y de avasallamientos internos y externos de toda índole, los cuales no sólo han provenido de los gobernantes, fuesen éstos democráticos o de facto, sino también de otras instituciones que alberga el Estado y de algunas foráneas.
Debo destacar de igual manera a la Iglesia, que no ha sido la excepción, y que constituida secularmente como un verdadero «Estado paralelo» fue parte, por comisión u omisión, de singulares detracciones político-institucionales que desvirtúan su función primigenia, cual ha sido la de evangelizar.
Nuestro país vive en estos tiempos una situación interna difícil o, por lo menos, bastante confusa. La muy gravosa herencia recibida por el nuevo gobierno, a lo que se agrega el importante «residual parlamentario K» y algún que otro desubicado, como el ‘Judas’ tigrense al cual le siguen poniendo micrófonos delante, crean un ámbito de incertidumbre y de asechanzas.
Lamentablemente no he tenido oportunidad de escuchar del Papa Francisco expresión de alborozo alguno por el ejercicio de la democracia en nuestro país y la continuidad del proceso institucional desde 1983 en adelante; aunque sí ha tomado partido, recibiendo varias veces y en distintos ámbitos a Cristina Fernández de Kirchner (actual ex presidente), aun estando en conocimiento del evidente latrocinio consumado por el funcionariado a su cargo.
Pero lo que resulta particularmente grave es la actitud asumida por el Papa, el cual exhibe permanentemente ese doble standard, como máxima autoridad de la Iglesia Católica y Jefe del Estado Vaticano por un lado, y como seudo militante de vaya a saber qué ideología por otro.
¿En cuál de estos roles ha recibido a la claque de argentinos que desfilan por los pasillos pontificios y, asimismo, le ha remitido un rosario bendecido a la presunta delincuente y agitadora social Milagro Sala?
Desde hace tres años, fecha en que asumió el papado, departió con una verdadera muchedumbre de argentinos de toda cuna, algunos que nada tenían de representativos, como un trivial conductor televisivo, otros que eran y son actualmente investigados por la Justicia argentina por presunta comisión de delitos de diversa índole, etc., etc.; y cuando tiene que cumplir con su rol de Jefe de Estado recibiendo al nuevo presidente argentino lo hace con cierta renuencia y evidente desagrado, ¿será allí donde le brota el perfil ideológico?
Pero no olvidemos que el Cardenal Bergoglio, jesuita él, no puede negar su participación en cuestiones políticas del pasado reciente.
Precisamente parecería que con el objeto de disipar algunas dudas sobre sus vínculos o no con la última dictadura cívico-militar asistió, en calidad de ‘testigo’, al tribunal oral federal donde se llevaba a cabo el juicio contra presuntos represores en la ESMA, aunque su postura “incómoda y dubitativa” no lo dejó muy bien parado.
¿Cuál es el auténtico Cardenal Bergoglio?, porque es un magister en cuestiones de elusión y escapismo, al mejor estilo Houdini.
Parafraseando a Ralph Emerson, escribía José Ingenieros: “Ante el espectáculo de la civilización moderna,… lejos de satisfacerle plenamente, le induce a preguntarse si el progreso moral de la humanidad ha corrido parejo con sus adelantos técnicos, si el hombre civilizado contemporáneo es más bueno que el de hace dos o cincuenta siglos, si el coeficiente medio de moralidad social se ha elevado sobre el de nuestros antepasados. Su respuesta es negativa.”3:
Veinte siglos de cristianismo no han aumentado la bondad individual de los hombres ni han aproximado las sociedades al ideal de fraternidad predicado por Cristo”. 4
¿Será que dos mil años de historia del cristianismo, cargados de cuestiones positivas para el mejoramiento de las relaciones humanas, que alternaron también con profundas defecciones que, ¿por temor a Dios?, se acallaban y hasta justificaban, como las verdaderas transas espurias con autoridades políticas de distintas épocas para la designación de los Sumos Pontífices, o la mantención de la plebe en el analfabetismo y la más absoluta ignorancia para dominarla, no han logrado consolidar su moral dogmatizada mas nunca concretada?
Mencionar, además de lo expuesto, a quienes hoy, parapetados tras sus fueros parlamentarios, verdaderos detractores colectivistas, concretan un confronte en su expresión más urticante, haciendo una auténtica apuesta al fracaso de la actual gestión de gobierno, sería probablemente darle aún más difusión de la que reciben en la misma prensa amarillista y mercenaria de todo estipendio.
Sin dudas que el medio del muñequito acarminado y sus satélites han entendido el mensaje que oportunamente les enviara el usurero santacruceño, por ello, para no quemarse nuevamente con leche, a fortiori hacen gala de una notable intransigencia y juzgan, a priori, todas y cada una de las medidas que pone o anuncia que pondrá en práctica el gobierno nacional.
Cuando el Cuarto Poder se convierte en Quinta columna, no ayuda al normal funcionamiento de las instituciones de la república.
En cuanto a don Bergoglio, por más que se pase largas horas intentando un mea culpa, pidiendo perdón por el pasado y el presente, y repudiando las defecciones de los miembros la Iglesia, le recomiendo que lea la fábula de Esopo «La zorra y el leñador», esencialmente su moraleja: “No niegues con tus actos, lo que pregonas con tus palabras”.5
Al presidente Macri, empezar por recordarle la frase de Winston Churchill: “Nunca llegarás a tu destino si te detienes a lanzar piedras a cada perro que te ladra”.6
 
1 “Martín Fierro” – José Hernández – (1834 – 1886)
2 “Filosofía de la Historia” – Georg W. Friedrich HEGEL – (1770-1831)
3 “Hacia una moral sin dogmas” – José Ingenieros – (1877 – 1925)
4 Ralph Waldo Emerson – (1803 – 1882)
5 Esopo – (620 – 564 a.C.)
6 Sir Winston Churchill – (1874 – 1965)

 

Esta entrada fue publicada en General. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *