EL PANOPTICO KIRCHNERISTA

Download PDF
EL PANÓPTICO KIRCHNERISTAA no dudar que desde 2003 en adelante, el régimen enquistado en Balcarce 50 y demás lupanares de la burocracia oficialista, uso discrecionalmente este invento del utilitarista británico Jeremy Bentham (1748-1832).

Para aquellos que no conocen lo que es el ‘panóptico’ les diré que se trata de estructura edilicia que tiene forma circular o similar, absolutamente vidriada y que puede adaptarse no sólo a la función de prisión, sino también como hospitales, escuelas, fábricas, oficinas, etc.; en el interior, equidistante del resto de la construcción, hay un observatorio dentro del cual, de manera oculta, es decir no visible al mundo circundante, hay una persona que es quien vigila las 24 horas del día las actividades que desarrollan sus observados.
Esto, sin hesitación, termina provocando en la sociedad una especie de psicosis persecutoria, e inclina a los individuos, casi como por un acto reflejo, a omitir cualquier acción que pueda ser juzgada como delictual por su ocasional vigilante.
Agrego que este invento data de fines del siglo 18, pero desde mediados del siglo 20 ha sido adaptado a la evolución tecnológica, la que hoy está patentizada en la infinidad de sistemas de cámaras de seguridad no sólo en la vía pública sino también en la inmensa mayoría de los edificios públicos y privados de todas las ciudades con poblaciones crecientes en las cuales consecuentemente aumenta el delito.
A este sistema de observación continua, hay que agregar la presencia de las fuerzas policiales y de seguridad en una acción disuasiva y, llegado el caso, represiva.
Por último, no debemos dejar de mencionar lo que no se ve, pero que no por ello deja de estar, es el permanente auscultamiento de la comunidad por parte de los servicios de inteligencia, locales y extranjeros, y no sólo por aquellos que lo hacen siendo agentes oficiales de los mismos, sino también de otros que por un emolumento negocian información con estos organismos, como periodistas, empresarios, políticos, jueces y tantos otros operadores que se desenvuelven dentro de todas y cada una de las corporaciones que funcionan a lo largo y ancho del país, incluidas las iglesias de los distintos credos y ciertas organizaciones de servicios internacionales.
Este sistema de vigilancia y de control de la actividad poblacional, le ha dado muy buenos resultados al régimen imperante desde hace doce años en nuestro país. Es, al decir de Foucault, el ‘ojo del poder’.
¡Eso sí!, el amigo Bentham nunca explicó quién controlaba las acciones del vigilante que ocupaba el observatorio, que no era otro que un paniaguado del gobierno de turno y bajo serias sospechas de connivencia con el mismo.
Con el sólo hecho de haber impuesto la re-identificación obligatoria de todos los habitantes a través de la obtención del nuevo DNI, el cual contiene datos que no son, o no deberían ser, de incumbencia de gobierno alguno; de inmiscuirse en toda transacción económico-financiera que realiza cada ciudadano y, hasta de disponer unilateralmente del uso de nuestros órganos para realizar trasplantes, a menos que el interesado se oponga expresamente o, si no lo ha hecho en vida, lo haga algún familiar consanguíneo en primer grado, son atroces avances sobre las libertades individuales propios de regímenes dictatoriales, casi tiránicos.
Ahora bien, después de todo esto, sumada una inflación sobre la cual tiene un altísimo porcentaje de responsabilidad el mismo gobierno que no ha ejercido los controles legales de los cuales dispone, quebrando la comercialización en manos de la intermediación parasitaria del empresariado vernáculo y foráneo que termina llevándose la parte del león en connivencia con el gremialismo prebendario; y sino pregúntenle a Moyano ¿por qué el gremio de camioneros es el más poderoso del país?, ¿por qué Cavalieri se sigue sosteniendo al frente de Empleados de Comercio luego de tres décadas?; ¿por qué Gerardo Martínez sigue siendo el pope de la UOCRA de la mano del empresariado de la construcción, como Lázaro Báez, y otros grupos afines al oficialismo?, etc.
Pero hagamos igualmente un ejercicio de memoria histórica (memoria ROM), no la que suelen tener muchos argentinos (memoria RAM – volátil), recordando que lo que hoy el motonauta-felpudo Daniel Osvaldo llama “la Alianza”, refiriéndose al Frente Cambiemos, comparándolo con el engendro que llevó a De la Rúa al gobierno en 1999 y pretendiendo denostar a su adversario del balotaje del 22 de noviembre próximo, es tan mendaz e ignorante, que no recuerda, en el mejor de los casos, que esa «Alianza para el Trabajo, la Justicia y la Educación», fue un collage de radicales al garete, montoneros amuchados en el Fre.Pa.So. (invento de José Octavio ‘Pilo’ Bordón, Carlos ‘Chacho’ Álvarez y Graciela Fernández Meijide), desesperados por manotear algún carguito para recibir su pitanza, tras el cual se encolumnaron Aníbal Ibarra (Cromañón), Nilda Garré, Eduardo Jozami, María José Lubertino, Martín Sabbatella Fernando Melillo, Irma Parentella, etc., etc., que hoy comparten espacios comunes oficialistas con él.
Es una evidente realidad que la ‘mitomanía’ ha copado las escasas neuronas del kirchnerismo, especialmente en la persona de sus voceros más osados por tener una coraza a prueba de balas con sobrada impunidad.
Definitivamente Daniel Scioli ha llegado al límite de su desesperación porque se sabe perdedor en la próxima elección, o su esquizofrenia se ha agudizado al extremo de decir tal enormidad de sandeces que no resisten el menor análisis. Seguramente algún asalariado politólogo-encuestador lo habrá convencido de que, de tantas mentiras dichas algunas van a inducir al ‘estúpido e ignorante electorado nacional’ a que lo voten.
Escucharlo al candidato cristinista en los medios, alardeando de los logros del kirchnerismo y prometiendo profundizar el modelo, al igual que hizo SDM Cristina I en la previa de las elecciones del 2011, ya no causa irritación, sólo lástima de ver a este leña verde rescatado del rincón para mostrarlo como la futura brasa del progreso nacional.
La gran duda de Cambiemos seguramente pasará hoy por decidir qué hacer con este «estadista exprés», hijo putativo del delincuente de Anillaco y entenado del matrimonio presidencial; si mandarlo preso por delitos varios o desterrarlo a El Calafate para que alegre las mañanitas patagónicas de Doña Cristina cebándole mate.
Realmente la campaña que está llevando adelante el gobierno es deleznable; ver al Ministro de Ciencia y Tecnología, sí, el químico Lino Barañao, en TV metiendo miedo al electorado diciendo que Macri va a acabar con la formación de profesionales investigadores locales y a privatizar YPF, como si actualmente no fuese una empresa mixta, repugna absolutamente a cualquier persona de bien.    
Por supuesto que los dichos de este ministro, al lado de las barbaridades expresadas por el de Salud, Daniel Gollan (aunque las niegue), son apenas un juego de niños.
Si la ciudadanía está de acuerdo en darle continuidad a un modelo de desinversión energética y productiva, de pauperización laboral y reemplazo de la actividad genuina por la dádiva agraviante del subsidio, de la exacerbación de las divisiones internas en la población casi irreconciliables con enfrentamientos entre padres e hijos, entre hermanos, entre parejas, etc., de destruir durante una década la matriz productiva más importante del país como lo es nuestra producción agropecuaria, de continuar confrontando a todos los países del orbe, excepto a Cuba, Venezuela, China y Rusia, lo cual nos pone en la marginalidad en el juego del intercambio comercial; en repudiar a los estadounidenses, a los británicos y a los alemanes, auspiciando después la organización de fiestas importadas de aquellos lares, por caso Halloween, San Patricio y Oktoberfest; en una palabra, expresándose como socialistas y viviendo como liberales burgueses, no tienen más que votar a Scioli, el que además de hacer lo mismo que los Kirchner le sumará su cuota de ignorancia supina.
Los deberes cívicos no se agotan en el voto del 22 de noviembre de 2015, allí empiezan, porque tampoco olvidemos que quienes componen el Frente Cambiemos son tan argentinos como quienes forman parte del régimen, ergo, también son pasibles de cometer actos de corrupción o de asirse al poder con las mismas prebendas que sus antecesores.
La ciudadanía es la que debe situarse en el observatorio del panóptico, y deben ser las instituciones gubernamentales y las corporaciones las que deberán ubicarse en los recintos vidriados, para ser escrutadas por el soberano que no es otro que el pueblo argentino.
 
“Una Nación está en peligro cuando su presidente habla todos los días y se cree la persona más importante de su país” – Arturo Umberto Illia (1900-1983)
 
Esta entrada fue publicada en Política. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a EL PANOPTICO KIRCHNERISTA

  1. Alfredo Albacetti dijo:

    Muy bueno el escrito, se los re-enviaré a todos mis amigos… gracias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *